maandag 10 maart 2008

Juventud divino cardao

Pues nada, después de la resaca electoral, pasemos de política por unos días. Hoy me he levantado melancólica. Por primera vez en mucho tiempo he deseado ser de nuevo adolescente. Me he levantado temprano, sobre las seis de la mañana. La luz del baño me ha dado un draculazo terrible y cuando me miré al espejo, con esos pelos revueltos, esos labios rojos del calenturón febril que arrastro estos días...era él, allí mirándome al otro lado del espejo estaba Robert Smith, del grupo The Cure, a cuyos sones movía yo de jovencita las caderas (la música de The Cure se bailaba siempre sin mover los pies). Me he puesto a canturrear casi todas las otras canciones de aquel disco Kiss me, Kiss me, Kiss me, que yo creo que fue uno de los primeros vinilos que me compré, junto al de los Smith (benditos sean por toda aquella música de la que me hicieron disfrutar).
Mi maridín, ante tando desborde musical ha comenzado a protestar desde la cama, aún quitándose las legañas y recordándome que eran las seis de la mañana. Evidentemente le ignoré completamente y le contesté cantando: Boys don't cry....Aquellos años de juventud se apoderaron de mí y me he cardado hoy el pelo. Yo que lo tengo lacio como las tierras neerlandesas, tuve que abusar de la laca para conseguir un look Smith. Pasé de colorete y me puse carmín en los labios. Por pura casualidad iba yo hoy toda de negro (color habitual en mí cuando estoy de dieta que es como estar de luto por la comida que no te puedes meter pa dentro). Así que cuando llegué al curro todos me preguntaron si durante el fin de semana había decidido hacerme gótica. Como siempre me gusta llevar la contraria, pues les dije que no, que era post-punk, que queda así como más chulo. Entonces cometí el pecado capital de decir que hoy me ha dado por hacer homenaje a The Cure, ídolos de mi juventud junto a Antonio Vega, Nacha Pop, Rosendo y los Hombres G, lo que hacen de mí una especie de pre-pija-postpunk-rockeraurbana que terminó desembocando con la edad en los boleros de Luis Miguel (qué queréis que os diga, la vida ha sido dura conmigo).
Pues esto ha levantado ampollas, porque en este entorno multicultural en el que vivo y trabajo se me ha recordado claramente que el primer disco de The Cure se titualaba Killing an Arab y que eran unos racistas (ahora comprendo el peinado de Wilders, joer!). Yo en aquella época ni me fijaba en el contenido político de las canciones. Lo interesante era que la música fuera bailable en la disco del pueblo, porque además, toda la música extranjera (y eso que yo por aquel entonces ya entendía mucho inglés gracias a los Smith) era chapurreada y nada más.
Qué tiempos aquellos, en los que los fans de The Cure o de los Smiths nos lanzábamos a la pista de Xenón dando codazos a los horteras del cadillac de Jerónimo, y nos hacíamos con el espacio de baile, con los pies juntos y moviendo el resto del cuerpo, sobre todo los brazos en plan estilo mariposa. Con aquellas brazadas al vuelo cerrábamos los ojos negros, de rimmel barato de la plaza de los domingos, que era el que mejor se corría, y labios rojos pasión brillantes y pegajosos gracias a los chupachups de Firme. Qué tiempos aquellos de la Cuenca minera efervescente de movida y huelgas mineras. Qué tiempos aquellos de horas y horas cardando los pelos con peines de púas infininitas (los de quitar los piojos eran los que mejor cardaban) y laca barata del super de abajo sobre base de gomina extrafuerte. Salías de casa con un pestazo a químico nuclear que ni el litro de colonia Farala conseguía disimular. Juventud divino tesoro!...Os dejo ya que se me está bajando el cardao (joer, con la edad todo decae, hasta los pelos). Pero un regalito antes de irme...aquellas maravillosas melodías:

http://www.youtube.com/watch?v=kGnjrTkv1gs

http://www.youtube.com/watch?v=iQhh4Xs8RcM&feature=related

1 opmerking:

laura zei

Según te estaba leyendo me estaba acordando de los paseos con mi abu por el toral y San Amaro, del pulpo a feira de los dias de mercado en la plaza, de como me llevaba a ver los toros que se vendian y me explicaba como los caldelaos eran los mas hermosos de todos, y del olor de Alais, con los bueyes en medio de los caminos.
De las moras recién cojidas, y de las carreras por la viña y los atracones a uvas verdes.
Supongo que yo también echo de menos esa juventud donde nosotros no escuchabamos a the cure, ni nos cardabamos el pelo, pero en el baile de la plaza, mirabamos con ojos suplicantes a ese primer chico que nos gustaba y nos dormiamos por la noche con el sonido de los grillos y el sabor terrible del agua de la fonte doixo do cu que nos daban los mayores para que no nos pusieramos enfermos.
Eran tiempos hermosos, María, la pena es que la vida haya cambiado tanto.