vrijdag 28 november 2008

Se los traga el pozo

Descanse en paz él y todos los que se ha tragado María Luisa...


Fallece un minero polaco en un accidente en el pozo María Luisa

Andrzej Salapat tenía 41 años y trabajaba como vigilante en la mina desde hace nueve años El siniestro se produjo a primera hora al caer la víctima desde la galería al taller de la rampla

26/06/2005 JAIME MARCOS

El minero de nacionalidad polaca Andrzej Salapat falleció ayer como consecuencia de un grave accidente que sufrió cuando trabajaba en el interior del pozo María Luisa (Langreo), donde cayó cuando se encontraba realizando su tarea en una rampla de la subdécima planta. A pesar de la rapidez en aplicarle los primeros auxilios en el mismo centro de trabajo y de ser trasladado al hospital Valle del Nalón, no se pudo hacer nada por salvar su vida. Fue un mal comienzo para una jornada triste, durante la que se completaron todos los trámites necesarios para la repatriación del cadáver, que quedaron listos a última hora de la tarde.

El siniestro se produjo, según el informe elaborado por Hunosa, a las 8.15 horas, en el taller sobre la capa Trabanca este , entre las plantas décima y subdécima, en una zona del pozo situada a más de cuatrocientos metros bajo tierra. Salapat, que tenía la categoría de vigilante y contaba con nueve años de experiencia en el trabajo minero en Asturias, realizaba labores de desmontaje de los equipos del tajo. "Sufrió una caída de manera casual que le provocó las lesiones que le produjeron la muerte", refleja el parte oficial.

Los servicios médicos de Hunosa fueron los que prestaron los primeros auxilios al minero. Ante la gravedad de las heridas se acordó su inmediato traslado al Hospital Valle del Nalón, donde se le practicó la reanimación cardiopulmonar, aunque sin lograr que recobrase la respiración. En ese centro sanitario no se pudo hacer la autopsia, por lo que se optó por llevar su cuerpo al Hospital Central de Oviedo y, desde allí, se le trasladó al tanatorio de Mieres, donde permanece su cuerpo. "Esta decisión la adoptó la empresa para la que trabajaba porque es más fácil hacer los trámites de repatriación y porque en el Caudal hay más mineros polacos, a los que se quiso facilitar el acceso a su capilla ardiente", indicaron algunos compañeros.

Salapat era empleado de la empresa Carbomec, subcontratada por Hunosa para tareas de extracción de carbón en las minas públicas de la región. Algunos de los compañeros de trabajo en el pozo María Luisa explicaron ayer que el vigilante minero polaco estaba procediendo al desmontaje de una máquina automarchante, "que se colocó en una capa estrecha y que ahora es trasladada a otra rampla más ancha en la que se ha calado una chimenea".

La opinión de los mineros que habitualmente trabajan en la misma zona del pozo María Luisa coincide en señalar que "los motivos del accidente son casuales, y más en este caso, donde es casi seguro que cayó desde una altura no superior a los tres metros". Esta argumentación se basa en que la rampla en la que se estaba desmontando la máquina "no está a plomo, está tumbada y por ello casi se puede bajar andando por esta zona si se tiene un poco de cuidado", explican los mineros que laboran en este área de la mina.

Los mineros creen que la muerte del minero polaco se produjo "tras golpearse en algún hierro, porque en estas zonas en las que trabajan las automarchantes no se emplea madera y los golpes son más fuertes aunque la altura sea menor", comentan los empleados del pozo.

(LA VOZ DE ASTURIAS)


donderdag 27 november 2008

Las aventuras de las maris

Estoy de vuelta después de un viaje de regreso cargado de peripecias. De Langreo a Santander tuve el gusto de disfrutar todo tipo de inclemencias metereológicas, desde granizo tímido y pequeñín al pedruscón de hielo que me pegó en el culo cuando a medio camino tuvimos que parar para ajustar el cinturón a las nenas. Desde la fina lluvia del norte que conserva el verde a mi tierra hasta el aguacero bilbaino que tiene de chirimiri lo que yo de pitiminí. Casi a la entrada del aeropuerto nos saludo la nieve y el viento. Después de facturar sin prisas y tomar el obligado pincho de tortilla con pimientos en la cafetería del aeropuerto de Santander (perdón Cantabria! que el aeropuerto es regional), nos decidimos a pasar el control policial una hora antes del previsto embarque. Lo que no sabíamos era que dentro de las salas de embarque no hay baños y como no, a los diez minutos de pasar y apoltronarnos en nuestros asientos rodeados de maletas, las nenas querían defecar. Menos mal que no volaba sola sino con mi querida amiga Surtido-Cuétara Martini de Orujo, a la que cariñosamente llamamos todos Cookje, aunque algunas menos amigas y vulgaronas la llaman también Casadiella. En fin, Cookie se las arregló para seducir a los tres guardias civiles del control que no sé que controlaban, porque en la pantallita esa de los rayos en la que se ve todo (pero todo) lo que llevas en el bolso y en las maletas, esta vez sólo se veía el juego del solitario. Los de la Benemérita se ablandaron ante el vestido de leopardo de Cookje o ante los pedos que se estaban tirando las tres nenitas y las dejaron salir a los baños públicos y pasar de nuevo sin control de pasaportes. Las medidas de seguridad ante todo. Cookje podía haber sido una terrorista sanguinaria que haciendo uso de las nenas saliera a recoger una bomba o una pistola, pero los de la Benemérita estaban a punto de terminar el solitario y lo que menos les importaba era una posible conspiración de una mujer que parecía Mata Hari, porque nosotras cuando volamos, aunque sea con los de Ryanair, lo hacemos fashion. Antes muertas que sencillas!.

Después de dos horas de espera sobre unos tacones de 5 cm, a una no le quedan ganas para caminar más allá de lo estrictamente necesario; así que cuando anunciaron por los altavoces que el vuelo se cancelaba debido a la tormenta y que teníamos que regresar por donde habíamos venido, casi me da mal y pierdo la compostura. No ataqué al chico de la Ryan porque llevaba una chaqueta rojo chillón horrorosa y me había dejado las gafas de sol en casa. Salimos dispuestas a hacer la cola de rigor para terminar compuestas y sin avión con cinco maletas y tres nenas que no superan el lustro, a las 11 de la noche en un aeropuerto tan diminuto que no tenía central de reservas de hotel, así que tuvimos que preguntar al taxista por un hotelito mono y coquetón. En veinte minutos estábamos luchando contra las puertas giratorias del Nueva Plaza. Nunca había visto unas puertas giratorias tan rápidas en mi vida. Cookje pasó la primera porque había olido desde fuera una terminal de ordenador con conexión gratuita a internet. Yo me arreglé para empujar a dos nenas y dos maletas, mientras que me giré a recoger las que faltaban la otra nena se me coló y su pié se quedó atrapado en la hoja de la puerta giratoria. Qué espanto! Cookje gritaba desde adentro, las otras dos nenas lloraban y yo, arriesgué mi vida, bueno, sólamente mi mano, para parar aquella máquina de matar. "Esto nos pasa por ir a un tres estrellas y no a un cinco", pensaba yo para mis adentros mientras la nena, liberada, era escupida por la puerta dentro del hotel.

Conseguimos la última habitación libre. Dos camitas de noventa y una supletoria que no estaban nada mal. Cookje se encargó de alimentar a las nenas con los restos de canapés que encontramos por los bolsos y unas cuantas chocolatinas. Yo ataqué el minibar y luego nos sentamos todas juntas a quitarnos el maquillaje y ponernos las cremas de noche. Cepillos de dientes no teníamos, pero hidratante de cara, de ojos, de contorno de labios y antiarrugas no faltó. Instruimos a las nenas en los secretos de cómo tener 30 y aparentar 20 y nos dispusimos a dormir, no sin antes criticar a todas esas vulgares que salen en el Gran Hermano.

Al día siguiente los de la Ryan nos pusieron otro avioncete que nos dejó sanas y salvas en la Alemania ex-Federal. Hacía un frío buenísimo para las arrugas. Después de tantos días de fartura asturiana, qué mejor que una dieta de MacDonalds holandés, con patatas fritas incluídas, todo ello regado con capuchino made in máquina-de-café-delaMari. Bocatto di Cardinale y Papuchi total. En fin, que agotadas nos acostamos esa noche, después de tan grande aventura, no sin antes rezar nuestra oración preferida......

vrijdag 21 november 2008

Asturias patria querida

Estoy unos días de descanso en mi tierra. A la vuelta, más...

dinsdag 18 november 2008

DETOX

El detox se ha terminado ya...los últimos días he pecado como la que más...ya se sabe que las niñas católicas somos así, no tenemos fuerza de voluntad. Los garbanzos de ayer me supieron a gloria (y eso que no llevaban carne, eran como las lentejas del capitán, vegetarianas). Una se da cuenta de que el arroz hervidito con zanahoria no está mal, pero tampoco está bien.
Así las cosas, todo llega a su fin y hasta el próximo enero que llegue el detox profesional, con limpieza de colon incluida, una volverá a ser la misma de antes, es decir, una vil pecadora que lo mismo le hace a una proteína animal que a un hidrato de carbono artificial.
Sirva este corto mensaje para teneros al tanto de que sigo viva, al menos. Y tampoco mucho más delgada, además, que es lo que más jode del ayuno, que una limpia pero no adelgaza y a mi la verdad, me venía mucho mejor volver a poder encajar en una 42 que tener los intestinos relucientes....