donderdag 11 september 2008

La memoria del agua

A estas horas de la mañana, mientras me preparo para una sesión maratoniana de química y estructuras atómicas, me viene al pensamiento que a pesar de lo mucho que adelanta la ciencia, seguimos sin saber nada a ciencia cierta. El átomo es la unidad mínima de la materia y es, según la comunidad científica, indivisible. Lo es? Quizás dentro de unos años encontremos nuevos indicios de que quizás no lo sea. El átomo responde a nuestra necesidad humana de poner límites a las cosas, de hacer acotaciones que podamos contar aunque no podamos ver. La matería tiene que tener un límite y no se puede dividir eternamente, así que otorgemos esa propiedad al átomo, el fin, no hay nada más allá...
El otro día estuve viendo un documental interesante sobre la homeopatía en el que se reflejaba la eterna lucha entre la comunidad científica para aceptar también científicamente hablando a un método de medicina natural que a pesar de tener resultados sorprendentes, no tenía explicación científica alguna. Ciencia, ciencia, ciencia...de nuevo límites y acotaciones, algo que podamos pesar y medir usando los métodos que conocemos para poder etiquetar como científicamente cierto o científicamente posible. El problema de la homeopatía para la comunidad científica no es en sí su principio básico de que simile similis curatur. Tampoco sus remedios, ya que la medicina regular también obtiene sus medicinas de las plantas, de los minerales, etc. El problema es la disolución. El remedio homeopático se diluye hasta límites increíbles. Esto es debido a que muchos remedios son en realidad veneno para el organismo tomados en dosis normales, sin diluir. La disolución además, potencia la capacidad curativa del remedio. Ahora, si diluimos por ejemplo una gota de tintura de una planta en noventa gotas de agua, seguimos viendo moléculas de esa planta en el agua, pero la disolución continúa y continúa hasta obtener potencias que son similares a la disolución de una gota de tintura en una piscina olímpica, o más allá aún, una gota de tintura en el oceáno Atlántico. Y ese remedio, para la comunidad científica y a vista de microscopio, es sólamente agua, ya que no contiene ninguna molécula que recuerde a la tintura original.
Renombrados científicos han demostrado que de alguna manera, pese a que no vemos nada, el agua contiene memoria y recuerda, la composición molecular del remedio. Uno de estos científicos, Jacques Benveniste, un relevante inmunologo francés, fué prácticamente humillado a nivel internacional por defender esta teoría, y lo más inquietante del caso es que quien tiró su teoría por los suelos fué un simple ilusionista de cartas. Cuando Benveniste descubre por casualidad la capacidad de memoria del agua y por tanto comienza a ver una explicación en el funcionamiento de la homeopatía, decide dar a conocer estos datos. La revista científica Nature decide publicarlos con la condición de que Benveniste abra su laboratorio a un equipo de Nature y repita los experimentos delante de ellos. La sorpresa llega para Benveniste cuando los dos expertos que envía Nature son su editor científico (que lleva muchos años alejado ya de los laboratorios) y un antiguo ilusionista y mago, James Randi. Pese a la inicial perplejidad, repiten el experimento con éxito y es entonces cuando el mago y el editor comienzan a poner nuevas reglas del juego, repetir el experimento bajo estas y otras coordenadas estadísticas, propone un sistema de numeración de las probetas que es más digno de un juego de cartas que de un sistema científico, etc. Repiten los experimentos con esas reglas del juego propuestas por el equipo de Nature y los resultados son negativos, dejando la reputación de Benveniste, que en su día fué propuesto para el Nobel, por los suelos.

Lo que me parece increíble es hasta qué punto un gran grupo de científicos de la medicina regular pretende llegar que prefiere los juegos y malabarismos de un mago que dicen que no, a los científicos y rigurosos experimentos de un profesional con muchos años de reconocido prestigio a sus espaldas, que dicen que sí. Suena a mano negra de la industria farmacéutica para parar la creciente popularidad de la homeopatía, cuyos remedios, no cuestan tanto dinero. No sólo Benveniste llevó a cabo estos experimentos, muchos científicos escépticos repitieron los experimentos en sus laboratorios para llevarle la contraria, y obtuvieron sorprendentemente, los mismos resultados que el investigador francés. Sin embargo, éstos experimentos no han sido retratados en la prensa científica, más interesada en las artes del tahur.

La memoria del agua es un tema apasionante. Hace unos años el profesor japonés, Masaru Emoto, sorprendió al mundo con sus impactantes fotografías de cristales de agua que se habían formado tras someter el agua a ondas sonoras de música diferente, pensamientos, fotografías y también tinturas de plantas. En este último caso, lo sorprendente era que los cristales repetían la forma de las flores o de las plantas. El agua tiene más que memoria, tiene un sistema propio de reproducir mensajes, es sin duda alguna el mejor elemento conductor. Llegará un día en que la comunidad científica comprenda que hay mucho más allá de lo que podemos ver o medir. A veces, de lo que se trata, no es de poner límites, sino de romperlos. Quizás un día, todo lo que hoy estudie sobre el átomo, se venga abajo de la misma manera que la venda se caerá de nuestros ojos ante el poder y la sabiduría de la naturaleza.

3 opmerkingen:

Laura zei

Yo no entiendo mucho de esto María, pero sí se que al menos aquí,y cada día más, la gente está volviendo a la homeopatía, a las terapias naturales y a cambiar la receta de la farmacia por la consulta con los médicos naturistas y los herbolarios.
Puede que la ciencia solo crea en lo que vé y en lo que quiere creer, pero la gente cree en lo que funciona, y si puede ser sin antibióticos, pastillas varias y tratamientos médicos mejor.
Y eso es bueno, la medicina natural siempre ha sido la mejor, y la naturaleza, el médico más sabio que ha existido.
Besos María.

RAMON MUNTAN zei

Pues no sé María...

Yo suelo ser muy escéptico en las medicinas que no han probado su eficacia por el método científico, de todas formas, si es cierto que bastantes médicos utilizan la homeopatía, y esta funciona en la curación de determinadas dolencias.

Yo, si algún día tengo una enfermedad grave acudiré a la medicina tradicional, pero no descarto probar la homeopatía cuando coja un resfriado o tenga una lumbalgia.


Un saludo, espero que las vacaciones hayan sido provechosas.

Noticias Justas zei

Es difícil creer en lo que no se ve, pero todos creemos en los átomos como base de las moléculas y sin embargo nunca hemos visto uno...
La medicina tradicional no es mala, simplemente ha seguido un camino equivocado, aplicar la técnica para curar síntomas y no enfermedad.. Se curan los síntomas de algo con compuestos químicos que producen otros síntomas que vuelven a taparse con nuevas medicinas...
Nuestro cuerpo está diseñado de tal manera que puede curarse a sí mismo...la medicina natural ayuda al cuerpo a hacerlo, le da un impulso pero deja que el proceso curativo salga de uno mismo, se produce de manera natural sin dañar el organismo más de lo que está...
Soy el resultado de un paciente tratado muchos años por la medicina tradicional a base de pastillas, tapando agujeros, por aquí y por allá, hasta que el barco hizo aguas...Ahora conozco mi cuerpo mucho mejor, y éstoy dejando que él mismo se recupere poco a poco...